En este apartado del blog hablaremos de una de las labores más importantes y que requieren la máxima atención y pericia del operario, ya que dependiendo de la calidad de la recela y de la inseminación dependerán gran parte de los parámetros reproductivos y productivos de la explotación.

La tarea de recela tras el destete y la inseminación se realizan durante las partes del ciclo sexual denominadas proestro y estro. Este periodo final está caracterizado por ser el momento durante el cual la cerda acepta al macho y tiene una duración de dos o tres días, aunque en nulíparas es algo más corto (algo más de un día).

Durante esta fase del ciclo estral las reproductoras manifiestan un marcado comportamiento sexual, debido a los altos niveles de estrógenos. Este comportamiento se caracteriza por una postura rígida, inmóvil y orejas erguidas en presencia del macho, disminución del apetito, estado de constante inquietud y en alojamiento en grupos se puede ver como monta a otras hembras. En cuanto a signos físicos externos, podemos observar edema y enrojecimiento de la vulva. En muchas ocasiones se puede presentar exudado vulvar mucoso y opaco, no patológico. A partir del inicio de los signos tanto comportamentales como físicos la ovulación ocurrirá de manera espontánea alrededor de las 36-44 horas y dura unas 3-8 horas, en la mayoría de casos, pero siendo variable a nivel de individuo.

Los dos puntos clave del periodo de cubrición son detectar correctamente el celo e inseminar en el momento óptimo al mayor % de cerdas. De esta manera aumentaremos la fertilidad y prolificidad, además, disminuiremos el número de días no productivos de la granja. Dicho así parece una tarea sencilla, pero requiere un alto nivel de formación y un trabajo metódico por parte del operario. Hay que tener en cuenta que en esta fase nos estamos jugando los lechones que nacerán en el siguiente parto y esto debe tenerlo presente el personal del área de cubrición.

Durante la recela, el verraco es la “herramienta física” más valiosa a la hora de detectar y desencadenar los celos de las reproductoras y ser “observador/a y fijarse en los detalles” los mejores atributos de la persona que recele.

El verraco produce un estímulo del eje hipotálamo-hipofisiario-ovárico que facilitará la salida a celo de las cerdas, pero debe cumplir una serie de características:

  • Debe ser un animal sexualmente maduro (más de 8-9 meses de edad)
  • Debe ser dócil para facilitar su manejo
  • Presentar una buena líbido y tener un marcado olor sexual

Es interesante usar más de un verraco, ya que la capacidad de estimulación de cada macho es de unos 20-30 minutos, después comienza a decaer. Además, si estimulamos las cerdas con verracos encerrados en el pasillo, agilizaremos el proceso, ya que es preferible utilizar dos machos e ir reteniéndolos a lo largo del pasillo, que utilizar uno solo por toda la hilera de cerdas ya que producirá un estímulo deficiente y podemos perder precisión en la detección del celo.

Para la correcta detección del celo, como hemos comentado antes usaremos un macho que interactuará con las cerdas situadas en hileras de jaulas individuales a través del pasillo central, de esta manera podrá establecer un contacto suficiente con las reproductoras. Es interesante que este pasillo cuente con separaciones o barreras cada 6-8 metros, que permitan contener al macho el tiempo necesario. Tenemos que tener en cuenta que un verraco va a causar estímulo en no más de seis cerdas, que serán las dos con las que tenga contacto, las dos que estén delante y las dos que estén detrás.

Los operarios van a estar situados al otro lado, a la espalda de las cerdas, y deben ir estimulando y detectando el celo de las cerdas que estén en paralelo al macho. Cabe mencionar que el verraco no solo producirá reacción en las cerdas que tenga delante, también lo hará en las cerdas que tengan un estímulo hormonal o visual, a esto se le denomina “efecto macho”.

Detallar que no siempre se desteta a las cerdas directamente en jaulas, hay muchos sistemas productivos en los que el destete se realiza o se ve obligado a realizar en corrales/parques. Es importante realizar separación por tamaño dentro de los lotes. El sistema de recela se realiza de la misma manera que en boxes individuales:

  • Estimular las cerdas desde el primer día, introduciendo los machos dentro del parque, para garantizar así su estimulación.
  • Hacer grupos pequeños <10 cerdas y con suficiente espacio 2-3m² por animal.
  • Preferible inseminar con la técnica post-cervical a la vez que se recela para facilitar el manejo.

Tanto en boxes individuales como en parques, los operarios comprobarán qué hembras presentan los signos citados al inicio del texto, edema, enrojecimiento y exudado vulvar y sobretodo el reflejo de inmovilización y procederán a identificarlas para posteriormente inseminarlas. Aquí hay diferentes estrategias para identificar en que momento y día ha salido cada reproductora en celo y por tanto que día toca cubrirse o si ya se ha cubierto.

  • Colores: un color por semana
  • Trazos: línea longitudinal o transversal según mañana o tarde
  • Puntos: por cada inseminación

Es interesante realizar la recela a una hora tranquila, esto suele ser unos 45 minutos después de que las cerdas hayan comido para evitar interacciones con el nerviosismo que se produce en los animales el momento de la comida. Es importante llevar una rutina de trabajo y realizarla siempre a la misma hora, de esta manera también facilitaremos que la realice siempre el mismo personal. La acción se debe realizar de manera tranquila, tratando a las cerdas con suavidad sin golpear y siempre avisando de que va a ser manipulada, pero también deberemos realizar cierta presión en el lomo para cerciorarnos de que el reflejo de inmovilidad es positivo o no, además de prestar atención al resto de signos que presentan durante el celo. También es conveniente, si el horario laboral lo permite, realizar dos recelas diarias, una por la mañana y otra por la tarde, esto permite detectar el mayor número de celos posible y acotar mejor la pauta de inseminación. Se debe evitar cualquier distracción, como pueden ser ruidos causados por diferente maquinaria, dar de beber en ese momento, realizar cualquier tipo de tratamiento …

Una vez se ha detectado el inicio del celo, también es importante controlar cuánto dura y en qué momento termina, de esta manera como comentaremos más adelante, podremos ajustar mejor el momento óptimo de inseminación. Además, inseminaciones tardías, es decir, una vez el celo ya ha terminado, pueden derivar en futuras patologías reproductivas como endometritis y piometras.

Por último, comentaremos de forma breve el momento de inseminación, ya que para elegir una pauta de inseminación se debería estudiar y conocer la duración y dinámica del celo, de la granja para la que se quiera establecer, ya que puede ser un factor granja dependiente.

Tal y como hemos comentado en anteriores post y hemos recordado al inicio de este texto, el celo dura unos dos o tres días y la ovulación ocurre en la mayoría de las ocasiones al comienzo del último tercio de este periodo. En cuanto al celo de las reproductoras multíparas, “destetadas”, podemos dividir en tres grupos, celos largos, celos “normales” y celos cortos. Consideramos que las cerdas que presentan síntomas de celo en los primeros tres días post-destete, que tendrán un celo largo (72 horas). Las cerdas que salgan en celo a partir del cuarto día hasta el sexto día post-destete se considerarán cerdas con celos normales (48 horas) y las cerdas que salgan a partir del séptimo día se considerará que tendrán un celo corto (24 h).

Por ello es importante asegurar la presencia de espermatozoides de calidad y en cantidad suficiente en el momento de la ovulación, para ello deberemos haber inseminado en las 24 horas previas a la reproductora, aquí es donde viene la dificultad, conseguir la mayor fertilización usando el menor número de dosis posible.

La fertilidad y la prolificidad están muy influenciadas por el intervalo entre la inseminación y la ovulación ya que este intervalo afecta en gran medida a la viabilidad de los espermatozoides, a mayor tiempo pase entre la inseminación y la ovulación, menor viabilidad espermática en el reservorio oviductal. Observándose los mejores resultados en hembras inseminadas entre las 24 horas antes de la ovulación 4 horas después de ovular. Cabe destacar que inseminaciones demasiado temprano o demasiado tarde respecto a la ovulación pueden reducir la fertilidad, disminuir la fertilidad e incluso producir endometritis en el caso de las inseminaciones muy tardías.

Hasta aquí la entrada de esta semana, con estos consejos esperamos haber ayudado en el conocimiento de cuáles son los factores involucrados en la detección de celo y el momento óptimo de inseminación. Cabe destacar que no hemos hecho referencia a ningún protocolo de tratamiento hormonal debido a la complejidad del tema que bien daría para otra entrada a parte. En la siguiente entrada del blog hablaremos sobre manejo de las nulíparas para optimizar su salida a celo.

¡¡Muchas gracias!!

BIBLIOGRAFÍA

https://www.3tres3.com/articulos/recela-y-cubricion-de-cerdas-en-jaula-i_4119/

https://www.portalveterinaria.com/articoli/articulos/13621/manejo-reproductivo-de-la-cerda-hiperprolifica.html

https://www.3tres3.com/articulos/consejos-para-la-deteccion-del-celo_41769/

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